El 1 de diciembre de 2019 China implementó una nueva ley de reconocimiento facial. Esta ley fue aprobada en septiembre de este mismo año y obliga a las empresas de telecomunicaciones a registrar los parámetros biométricos faciales de las personas que compren teléfonos nuevos.

El gobierno chino asegura que esta medida busca «proteger los derechos e intereses legítimos de los ciudadanos en el ciberespacio».

Anteriormente en China, para adquirir un equipo telefónico, solo era necesario presentar la tarjeta de identificación nacional junto a fotografías que las empresas están obligadas a guardar y conservar aunque el usuario cambie de equipo o de compañía.

Ahora también deberán escanear sus rostros en el buscador para que coincida con su documento de identidad físico. 

El gobierno argumenta esta nueva ley de reconocimiento facial es una forma de verificar los millones de usuarios de internet en el país.

Y de esta manera encontrar fraudes y delitos informáticos. Su comportamiento y las restricciones web señalan que su intención es la de reducir o incluso erradicar el anonimato y los seudónimos de internet. 

Sin embargo, no está totalmente claro si los datos obtenidos en el reconocimiento facial quedan registrados en alguna base de datos. La ley solo especifica que estos nuevos datos se comparan con los que se tiene anteriormente.

Expertos en inteligencia artificial, han criticado en distintos medios de comunicación esta acción. Aseguran que atenta contra la privacidad de los ciudadanos. Y acusan al gobierno chino de querer “tener un control en tiempo real de todos los movimientos físicos y virtuales de sus habitantes”.

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here